MÉTODO FÉNIX®: Muerte de la Pareja

El Método Fénix® es fruto de mi experiencia personal y profesional, y surgió en mi propio proceso de duelo por la muerte inesperada de mi pareja, yendo más allá de lo que ya sabía sobre duelo como profesional del crecimiento personal. 

Además del acompañamiento en el duelo, incluye los cuatro pilares a tratar para pasar por las cinco fases del duelo de Elisabeth Kübler Ross (negación, ira, negociación, depresión, aceptación) sin quedarnos estancadas en alguna de ellas. Los pilares son: vivir la pérdida, curar heridas, sentido de la vida y afrontar la vida.

El proceso consta de 12 sesiones (online o presenciales), de 1 hora y 15 minutos. Este método tiene una estructura definida, que sirve de mapa, y que incluye todos los puntos a abordar en un duelo consciente. Pero como cada duelo y cada persona es diferente, me adaptaré a lo que traigas a cada sesión. Al final tú harás tu propio recorrido, parándonos más en lo que más necesites

Si al final necesitaras más sesiones, las podrás ampliar en bloques de cuatro, al mismo precio. CONECTARSE A LAS SESIONES OLINE ES MUY FÁCIL. Aportan ahorro de tiempo en desplazamientos, comodidad, flexibilidad e intimidad (no salas de espera…). A continuación tienes un esquema del «mapa del proceso» y luego una explicación de cada pilar, en detalle.

MAPA DEL PROCESO

Método Fénix duelo para superar la muerte de mi novio

Pilar VIVIR LA PÉRDIDA

Este pilar es el pilar de las «HERIDAS LIMPIAS». Les llamo así porque son las heridas que producen el dolor por la pérdida de la pareja. Y es normal, natural y necesario que duelan. El dolor por la pérdida aparece como shock, incredulidad, trauma, tristeza, llanto, vacío, soledad, añoranza, apatía, desolación, y un largo etcétera…

En este pilar aprendemos a vivir el dolor y las emociones de una forma sana y a curar ese dolor transformándolo en calma y paz interior, a tu ritmo, con nuestra pareja en el corazón.

Por otra parte, en esta sociedad no sabemos vivir y gestionar el dolor, y esto tiene implicaciones. Por ejemplo, al vernos con tanto dolor, hay personas que nos intentan ayudar y nos dan consejos que, aunque parezca que lo hacen, no ayudan y tienen consecuencias negativas en el presente o a futuro. También, puedes sentir incomprensión, falta de apoyo o abandono de algunos familiares o amigos, o presión para que te recuperes cuanto antes.

En este pilar aprendemos lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en el duelo. Aprendemos a tomar decisiones sabias que nos ayudan en este proceso y en la vida.

El trabajo de este bloque nos ayuda a vivir la pérdida de una manera sana, con nuestra pareja en el corazón.

Si tienes hijos, lo que aprendes mejora enormemente tu relación con ellos en su duelo y les puedes ser de mucha ayuda. También tratamos temas concretos que te puedan preocupar.

Pilar CURAR HERIDAS

No somos «perfectos» y nuestras relaciones tampoco lo son. Siempre hay cosas que podríamos haber hecho mejor, o que nuestra pareja podría haber hecho mejorAunque esto es normal, en los casos de muerte, se habla poco de ello porque «no está bien» hacerlo. Además, podemos sentirnos culpables por sentir lo que sentimos. 

Este dolor puede tomar forma de culpa o resentimiento por lo que hicimos o no hicimos, por lo que dijimos o no dijimos, por lo que nuestra pareja hizo o no hizo…. Estas son las «HERIDAS INFECTADAS», y es muy importante curarlas porque, si no, los sentimientos y emociones que generan, quedan “agarrados” dentro de nosotros ensuciando el dolor que sentimos por la pérdida de nuestra pareja, y el amor, y bloqueando el proceso del duelo. 

Si no lo hacemos, el resultado es un duelo mal procesado con consecuencias como un gran sufrimiento, frustración, amargura, rencor, conflictos, enfado, mal humor, desconfianza, tristeza, baja autoestima, depresión…

En este bloque se curan las heridas que han quedado abiertas con la muerte de nuestra pareja. Es una gran oportunidad para que nos reconciliemos con nosotras mismas y con ella. 

También tratamos los conflictos o distanciamiento con familiares o amigos por la falta de apoyo que hemos podido sentir durante la última fase de vida de nuestra pareja, o después de su muerte. Así como el rencor hacia personal sanitario, en los casos en los que hayamos tenido una mala experiencia al respecto. 

De esta forma el dolor se transforma en comprensión y en un amor más limpio hacia nuestra pareja, en paz, autoestima, y en recursos que llevamos con nosotras, además de la posibilidad de mejorar nuestras relaciones con familiares y amigos, evitando que estas situaciones tan dolorosas se repitan a futuro

Pilar SENTIDO DE LA VIDA

En esta sociedad, lo que creemos sobre el sentido de la vida viene principalmente de dos fuentes: la religión y la ciencia centrada en la física Newtoniana (en palabras de andar por casa, la física de lo que vemos y tocamos). A raíz de ello, en general, la sociedad está dividida en tres bloques. Las personas creyentes,  las no creyentes, y las personas que practican la espiritualidad de una forma u otra (pueden ser religiosas o no).

Cuando vivimos la muerte de nuestra pareja, de forma inesperada o prematura, y estamos entre los primeros o los segundos, lo pasamos especialmente mal.

Si somos creyentes porque es lo que me han dicho desde pequeño, aparecen dudas sobre si será verdad que hay algo más, o no. Si será cierto que Dios existe, que hay vida después de la muerte. O nos enfadamos con Dios porque se ha llevado a nuestra pareja tan pronto. Nos parece injusto. La vida no tiene sentido.

Algo parecido, pero mucho más acentuado se vive si no creemos en nada. Es durísimo pensar que todo se ha acabado, que mi pareja ya no existe. Y aunque nuestro conocimiento científico nos dice eso, de alguna manera nos cuesta mucho aceptarlo, nos genera muchísimo sufrimiento, desesperación, sinsentido. La vida nos parece muy dura e injusta. ¿Qué sentido tiene? ¿Qué hacemos aquí?

Conocer de manera sencilla lo que la medicina, las evidencias y la ciencia de lo que no vemos (física cuántica) están mostrando, y que coincide enormemente con los mensajes de las más antiguas tradiciones espirituales, nos saca de la desesperación al comprender mejor la vida y la muerte. Y nos cambia la vida

Por otra parte, damos sentido a nuestra vida a través de otras personas (hijos, pareja…). Sin darnos cuenta, les cargamos de responsabilidad y si las perdemos, perdemos el sentido de la vida. En este pilar abordamos el sentido de nuestra vida.

Pilar AFRONTAR LA VIDA

En paralelo al duelo, la vida sigue y es muy probable que los problemas se acrecienten por la pérdida de la pareja. La situación puede cambiar radicalmente.

Además, puede haber mucho que gestionar y decisiones que tomar. (gestiones, economía, trabajo…). Si tenemos hijos, queremos ser capaces de acompañarles bien en su duelo, y en conflictos o problemas que puedan tener o que podamos tener con ellos.

También puede haber conflictos con la familia o amigos por sentir falta de apoyo, presión, abandono, soledad, o por cualquier otro tema. Por último, también podemos tener dificultades con nuestra vida social: qué hacer, con quién quedar, etc…

Todo esto puede generar inseguridad, ira, tensión, estrés, incertidumbre, sobrecarga, sensación de soledad, de abandono, de impotencia, miedo al futuro… que se añade al dolor por la pérdida y por las heridas abiertas. 

En este bloque se abordan estos temas para aprender a definir los pasos adecuados, a decidir correctamente, a resolver problemas, a abordar los conflictos. También se trabajan los bloqueos internos que se puedan tener, que dificultan el llevar a cabo los puntos anteriores, y de los que el cliente puede no ser consciente.

En una fase más avanzada, también se trata la culpabilidad que puede aparecer por empezar a sentirte bien, a reír… e incluso por abrirnos a la posibilidad de rehacer nuestra vida e ilusionarnos con alguien, cuando llegue el momento, si llega.